Santa Cló va a la Cuchilla y Di Mambro a Puerto Rico: el Paisaje como agente gentrificador en las Revitalizaciones Urbanas. [primera parte]
22/09/2010
El terrazo es un material de construcción compuesto por pedazos de piedra [típicamente mármol] adheridos con cemento. Debido a su elevada resistencia y bajo costo, es el material de acabado más empleado en pavimentos tanto interiores como exteriores. No en balde Abelardo Díaz Alfaro le llamó de igual forma a su vástago.
René Marqués plantea que el Terrazo de Díaz Alfaro es una protesta social campesina con un enfoque costumbrista. Entre las trece piezas que componen esta antología, Santa Clo va a la Cuchilla es inherente al tema que discutiremos en este artículo.
Primera parte: Identidad, patrimonio y paisaje:
Desde el lamentable incidente en que Peyo Mercé lo hizo quedar mal ante Mr. Juan Gymns, el supervisor creyó prudente nombrar otro maestro para el barrio La Cuchilla que enseñara a Peyo los nuevos métodos pedagógicos y llevara la luz del progreso al barrio en sombras.
Llamó a su oficina al joven y aprovechado maestro Johnny Rosas, recién graduado y que había pasado su temporadita en los Estados Unidos, y solemnemente le dijo: “Oye, Johnny, te voy a mandar al barrio La Cuchilla para que lleves lo último que aprendiste en pedagogía. Ese Peyo no sabe ni jota de eso; está como cuarenta años atrasado en esa materia. Trata de cambiar las costumbres y, sobre todo, debes enseñar mucho inglés, mucho inglés.”
La identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. Aunque este concepto trascienda las fronteras, el origen del mismo se encuentra frecuentemente vinculado a un territorio.
“La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias. Un rasgo propio de estos elementos de identidad cultural es su carácter inmaterial y anónimo, pues son producto de la colectividad.” Ignacio González-Varas, 2000
La identidad sólo es posible y puede manifestarse a partir del patrimonio cultural. Este es un conjunto de lugares, inmuebles, objetos y aspectos intangibles que juntos componen, documentan e ilustran la historia y el desarrollo de su entorno. En su dimensión cultural es un bien atesorado por la sociedad que se materializa tanto en realidades tangibles [museos, palacios, catedrales, fuentes, parques, plazas, cuadros, tesoros...] fácilmente inventaríales y susceptibles de explotación económica, como en aspectos intangibles [ambientes, estilos de vida, tradiciones, paisajes], más difíciles de parametrizar. La preservación de este patrimonio está relacionada con su uso adecuado, su rehabilitación y/o reutilización, además de conciliar el afán de lucro e intereses inmobiliarios sobre los centros urbanos.
“Es menester del gobierno desarrollar una política pública de planificación y gestión del paisaje urbano e instrumentar un proceso de revitalización y rehabilitación de los centros que promueva la preservación del patrimonio urbano [natural, cultural y construido].” Anne Whiston Spirn, 1989
Este debe ser un proceso abierto, donde la opinión del residente tenga tanto peso como la del gobierno y la empresa privada, tanto en cuestiones económicas como de carácter social. Es importante la participación ciudadana en la toma de decisiones acerca del lugar que habita. Un Plan de Revitalización, debe de fomentar el sentido de identidad y pertenencia de una población existente y su medio ambiente.
Johnny Rosas le dijo un día a Peyo: “Este barrio está muy atrasado. Tenemos que renovarlo. Urge traer cosas nuevas. Sustituir lo tradicional, lo caduco. Recuerda las palabras de Mr. Escalera: Abajo la tradición. Tenemos que enseñar mucho inglés y copiar las costumbres del pueblo americano”.
El patrimonio cultural urbano es el resultado de la interpretación del ciudadano al paisaje urbano que habita. Ésta involucra componentes naturales y culturales. De manera tal, que no es posible pensar aisladamente en la construcción de nuevas edificaciones soslayando el paisaje donde se inserta. Esto plantea una dirección urbano-ambiental diferente a la que se enfoca sólo en el elemento construido y sus beneficios. Implica, que la política pública a ser implantada debe de ser inclusiva y participativa, que pueda mirar la identidad del núcleo urbano como un bien común para sus habitantes.
“Las ciudades son como las personas; pertenecen a la especie urbana pero tienen su personalidad única. La respuesta al desafío urbano debe tener en cuenta las configuraciones singulares de los factores naturales, culturales y sociales así como el pasado histórico y la tradición de cada ciudad. En lugar de proponer soluciones homogeneizantes totalizadoras, la diversidad de las ciudades debiera considerarse como un valor cultural de suma importancia.” Céline Sachs-Jeantet, 1994
El paisaje es un segmento heterogéneo y dinámico de la naturaleza, fácilmente reconocible por sus habitantes y las experiencias recopiladas en el mismo. Es el producto de la compleja interrelación de los factores cualitativos y cuantitativos de los sistemas naturales y culturales cual actúa como un conjunto dinámico e interdependiente, en un determinado espacio, tiempo y circunstancias históricas.
El paisaje incluye tres realidades fundamentales para su entendimiento: la física, la cultural y la temporal. La realidad física define el paisaje como un lugar tangible. Se ve, se siente y se vive en él. No es tan sólo un objeto de contemplación, sino que permite una vida dentro de sí. Está determinado por unos límites y características que lo describen y asocian al lugar donde se encuentra. Este lugar puede ser percibido desde dos ángulos, el horizontal y el vertical [Yi-Fu Tuan, 1979] En esta realidad, el plano vertical representa un sistema natural necesario para la vida humana y otras especies. Presenta al paisaje como un espacio donde las personas actúan.
La realidad cultural estipula que el paisaje es un lugar con significado. Está ligado a un acto de percepción y por lo tanto inseparable de su imagen. En esta realidad, el plano horizontal representa el entendimiento desde un punto de vista personal. Son nuestras experiencias y recuerdos los que amoldan la forma en que captamos el paisaje y añaden un valor adicional que por sí solo no tenía.
Por último, la realidad temporal es el resultado de la interacción del ser humano con su entorno. Los cambios generados como producto de la correlación entre la realidad física y cultural.
La Ley para la Revitalización de los Centros Urbanos busca establecer planes integrados para ordenar y reavivar los centros urbanos e históricos de Puerto Rico. Esta política pública tiene como objetivos principales repoblar, rehabilitar y revitalizar estos por medio del desarrollo de proyectos de viviendas, áreas comunitarias, comerciales, parques, y espacios recreativos. El propósito principal de esta legislación es fortalecer la calidad de vida comunitaria, mejorar el entorno urbano y promover la conservación del ambiente en un esfuerzo conjunto del Gobierno Estatal, Municipal y el Sector Privado.
Los centros urbanos, han sido por años, ejes del desarrollo económico. Pero sin respeto al medio ambiente y a la identidad cultural de cada zona, este desarrollo no es sostenible, es decir, no resulta viable a largo plazo. Por tal razón, la intención gubernamental para recuperar estos núcleos debe hacer compatibles el crecimiento económico con la preservación del patrimonio urbano.
“Se deben encontrar formas para armonizar los criterios de igualdad social, sostenibilidad ecológica, eficiencia económica, pluralismo cultural e integración, y distribución espacial equilibrada de las actividades y los asentamientos humanos. No basta con suministrar infraestructura y vivienda razonable para humanizar las ciudades.” Céline Sachs-Jeantet, 1994
Y Peyo, sin afanarse mucho, goteó estas palabras: “Es verdad, el inglés es bueno y hace falta. Pero, ¡bendito! si es que ni el español sabemos pronunciar bien. Y con hambre el niño se embrutece. La zorra le dijo una vez a los caracoles: ‘Primero tienen ustedes que aprender a andar para después correr.’”
Y Johnny no entendió lo que Peyo quiso decirle.